Un mensaje pere todus, tidis, tudus...

Lenguaje inclusivo.

Veamos esto.

Es que en estos días dos personas me preguntaron sobre el tema:

Mi correctora y una clienta.

La correctora tenía que hacerlo, por algo es correctora.

La clienta me dijo que recibió quejas porque su lenguaje no es inclusivo ya que se dirige solo a mujeres (el 95% de sus clientas son mujeres, aclaro).

Mi clienta tiene una web y publica en las redes periódicamente, y allí, supongo que en Instagram o en Facebook, le llegaron mensajes preocupados.

Le dijeron que estaba siendo injusta al dejar a los hombres fuera de su argumento.

Que no estaba bien lo que hacía.

Pobres hombres abandonados al costado de la carretera de su mensaje, como perros después de las vacaciones.

 

Ahora en serio.

Le pregunté a mi clienta si alguna vez alguno de sus clientes se había quejado por eso. Si alguien se había sentido excluido en alguno de sus cursos o sesiones.

Dijo que no, que solo había recibido un par de críticas de usuarias en las redes.

Gente que pasa y opina acerca de cómo se van a sentir otros.

Generosas personas que se ofenden por los demás y por anticipado.

Ya ves que la duda se aclaró por sí sola.

 

 

En tu negocio, los datos que importan y la autoestima que importa es la de tu cliente.

 

La de opinólogos con tiempo libre, no.

 

Si alguien necesita frenar tu discurso para decir “todos, todas, todes” cada dos párrafos, entonces su mensaje no es muy inclusivo.

Quizás lo que está diciendo no hace que nadie sienta “esto va conmigo”.

Entonces necesita que la forma haga el trabajo que el contenido no hace.

En vez de construir un mensaje inclusivo, echa mano del lenguaje inclusivo.

 

Pero analicemos una cosa:

Si vendes algo que en un 90% lo compran mujeres….¿crees que esos pocos hombres que tienen la suficiente curiosidad como para meterse en un mercado femenino les va a dar prurito leer “todas”?

¿No son capaces de darse cuenta de que tu producto lo compran más mujeres que hombres? ¿De verdad crees que puedes causarles algún perjuicio sin tus queridas palabras inclusivas?

¿Tu cliente ideal es tan frágil?

 

El problema a la hora de vender

El problema es que si estoy leyendo algo que me interesa, y constantemente el flujo de la lectura se ve interrumpido por un “todos, todas, todes”, mi atención decae.

Dejo de enfocarme en lo que me estaban contando y paso a pensar en la persona que escribe.

Eso no es bueno para las ventas.

Es bueno para los discursos de políticos.

Para los presentadores.

Para quienes quieran ser percibidos como personas políticamente correctas.

Pero para quienes quieren vender, hay otras maneras de hacer que tu lector se sienta incluido sin cortar la atención y el flujo de la lectura.

Una cosa:

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P.D: Lo del permiso era broma. Ya estás grande para que yo te dé o te quite el permiso de nada.

P.D2: Puede ser que en una generación esta novedad del lenguaje inclusivo se incorpore de manera natural y no suene enlatada. ¿Quién sabe? Por ahora, cada generación a sus expresiones espontáneas, por favor.

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