Regalando secretos de oficio

Estaba trabajando una auditoría y encontré una metáfora que me quedó redondita.

El caso es que cuando aprendes un poco de copywriting descubres conceptos nuevos, y los normal es que confundas qué es un ingrediente, y qué es una receta.

Veamos.

Cuando utilizamos un fórmula (cosa que yo no suelo hacer), pongamos la fórmula PAS (problema-agitación-solución) estamos haciendo un menú, digamos con su entrante, su plato principal, su postre.

Para hacer tu menú necesitas los ingredientes.

Entonces pongamos que para esta fórmula nuestros ingredientes son:

1-Puntos de dolor 

2-Beneficios

Digamos que los puntos de dolor son la cebolla, y los beneficios…pues son huevos.

La cebolla la puedes utilizar para el primer plato, para el segundo…menos para el postre tú puedes usar la cebolla de diferentes maneras.

Caramelizada, cruda, mezclada con los huevos….

Con los huevos pasa igual, puedes con ellos hacer un flan para el postre o un soufle de cebolla.

Lo que no vas a hacer nunca, por más que te lo digan en algún cursillo de copywriting de usar y tirar, es entender los puntos de dolor como un bloque en sí mismo.

La cebolla sola pelada,  no es un plato, por eso no se hace un apartado con un listado de puntos de dolor como si estuviera haciendo la lista de la compra.

Vale, es cierto que este método se utiliza, pero no vende igual que si coges tus cebollas y las rehogas a fuego bajo, dándole TIEMPO al asunto. O las cortas en juliana y las adobas en vinagre.

Esos listados que enumeran puntos de dolor son la chuleta del copywriter, no debería usarse tal cuál. Es mucho más efectivo colar esos puntos en una historia, por ejemplo.

Y hacerlo sin que se note la maniobra.

Ya vale de regalar secretos de oficio.

Que aproveche el menú, y quienes quieran profundizar sobre estas técnicas maravillosas para que su mensaje de ventas llegue a dónde tiene que llegar, que pasen por el enlace.

Se ven los errores en la escritura, se trabaja a fondo para corregirlos y luego se disfrutan los resultados.

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