De zorros y copywriting de usar y tirar

Cuando tenía unos nueve años mi hermano Gustavo me explicó una cosa con una imagen perfecta.

Estábamos en el coche, él conducía y yo estaba atrás, sin cinturón, como íbamos todos en los años ochenta.

Mi hermano es mucho más grande que yo.

-Mirá María Inés, algunas personas son inteligentes como zorros y otras son inteligentes de verdad. Me dijo.

-Me gustan los zorros. Comenté.

-Callate y escuchá. Las personas zorras piensan corto. Si el chofer del colectivo (conductor del autobús) se confunde con el cambio y les da cincuenta pesos de más, se creen listos por guardárselos. Aprovechan las oportunidades igual que los zorros se cuelan en los gallineros para robar huevos. No piensan que el día de mañana el mismo chofer va a saber que no son personas de fiar. Los inteligentes siembran a futuro, saben darle valor a su palabra, y eso vale mucho más que un millón de pesos.

Bueno, no sé si me lo explicó así, yo era chica y pensaba que mi hermano era un pesado.

Pero nunca pude sacarme de la cabeza el colectivero y el zorro.

Las imágenes pasan por el consciente y se acomodan dentro tuyo sin permiso.

A mí ya no me gustan los zorros.

Como tampoco me gusta trabajar las ventas sin pensar en el futuro.

Veo profesionales con servicios cojonudos, que inspiran respeto, pero cuando aplican copywriting de cursillo gratuito, los textos de sus webs no les llegan ni a los tobillos.

El copywriting jamás debería estar reñido con tu identidad.

Si te suena raruno poner según qué cosas en tu web, no las pongas, por más que lo diga el gurú de turno.

Tu sentido común es más fiable que cualquier truco de usar y tirar.

El buen copywriting siembra a largo plazo.

Como mi hermano y sus historias.

CON TU SUSCRIPCIÓN RECIBES UN CORREO (CASI) DIARIO PENSADO PARA VENDER MÁS Y MEJOR. Me gusta vender, así que en cada uno de ellos intentaré que me contrates. Los que quieren darse de baja lo hacen en dos clics. Es muy fácil.

Para cumplir con la RGPD debes aceptar la política de privacidad. Tus datos estarán bien guardados en Mailchimp, que también cumple con la ley de protección de datos.